miércoles, 30 de noviembre de 2016

Limpieza Industrial.

Limpieza industrial.

Más allá de la apariencia.

La limpieza se consolidó como un aspecto fundamental del desarrollo industrial a finales del siglo pasado, cuando se comenzaron a resolver de forma sistemática y organizada los problemas en la calidad de los productos y la eficiencia de los procesos relacionados con la suciedad y las impurezas. Actualmente, la limpieza industrial tiene dos ejes principales, por un parte la seguridad e higiene en centros de trabajo y por otro lado, la productividad.
En el primer caso, las plantas productivas, cualquiera que sea el giro, deben cumplir con ciertas normas y políticas de seguridad e higiene; en este sentido, la limpieza industrial es, evidentemente, un factor que se tiene que practicar para el cumplimiento de las mismas. Sitios y herramientas limpias mejoran la confianza de los usuarios, a la vez que permiten la visibilidad de indicaciones de seguridad y previenen accidentes como caídas o derrames y evitan el uso incorrecto de sustancias químicas.
La productividad se relaciona con la prevención de desgaste prematuro en máquinas y herramientas, lo que a largo plazo reduce los costos de mantenimiento y probabilidades de fallas. De esta forma, las máquinas son confiables y la producción se puede planificar. Estas acciones generan grandes ahorros porque a partir de una calendarización ayudan a reducir interrupciones súbitas en la producción ya que los paros se programan con anticipación para realizar limpieza y revisión. Sin olvidar que también la limpieza incide directamente en la calidad de los productos, un factor que para el consumidor actual es cada vez más importante.
Desde la limpieza de oficinas, grasa en paredes, polvo en tuberías, cambios de filtros, hasta la limpieza de maquinaria y equipos industriales, todo se debe considerar al momento de planificar las actividades de limpieza industrial. Los procesos de producción, la materia prima, mermas, derrames e inclusive el producto terminado pueden afectar la limpieza de los equipos que deben conservarse en óptimas condiciones para evitar contaminación cruzada, paros no deseados e inclusive, situaciones de riesgo.
Si bien la limpieza se refiere a la eliminación de cualquier contaminante, existen industrias en las que una forma particular de limpieza toma un papel fundamental: la desinfección, la cual puede ser descrita como la reducción del número de microorganismos en algún objeto por medio de agentes químicos o físicos, en algunos casos se le llama también sanitización.

LIMPIEZA INDUSTRIAL POR SECTORES
Cada uno de los sectores industriales posee requisitos de limpieza diferentes; en la industria alimentaria y farmacéutica, por ejemplo, la inocuidad y la eliminación por completo de agentes limpiadores son requerimientos indispensables para asegurar la calidad del producto. En industrias de recubrimientos metálicos y no metálicos (tratamientos electroquímicos, pintado, plastificado, etcétera) las superficies o piezas a recubrir deben cumplir con estrictas características de limpieza para que el proceso sea exitoso.
De esta forma cada empresa debe definir la magnitud, frecuencia y forma en que realizará la limpieza industrial. De acuerdo con las recomendaciones de expertos, lo primero que se debe determinar es el grado de limpieza o desengrase necesario tomando en cuenta el estado requerido y el uso de las piezas. Por ejemplo, si se someterán a tratamientos posteriores como fosfatado, decapado o pasivado, o bien, si una limpieza de tipo intermedio es suficiente, o si se requiere que las piezas se encuentren mojadas, secas,
sopladas o aceitadas. En el caso de la limpieza absoluta, se deben determinar los porcentajes máximos de granulometría y gravimetría superficial aceptables.
Es importante mencionar que la lubricación de equipo es una actividad relacionada con la limpieza industrial, muchos sectores requieren limpiar y aceitar piezas para que funcionen de manera adecuada. En estos casos se debe tomar en cuenta las condiciones de lubricación y los tipos de lubricantes requeridos para cada equipo o maquinaria en específico. Para realizar la lubricación adecuadamente existen tablas con símbolos que indican la frecuencia con la que debe ser cambiado el lubricante, el cual se debe renovar dentro de los intervalos normales siguiendo las recomendaciones del fabricante (figura 1). Muchos equipos portan una placa metálica donde aparecen las recomendaciones de lubricación, de tal manera que sea fácil la identificación para los operarios.

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